Empecé siendo entrenadora de Gimnasia Artística a los 19 años, deporte por él que tenía pasión, y, mientras estudiaba la Diplomatura de Educación Física, fui compaginando la formación en el ámbito del fitness y rápido acabé dando clases dirigidas y técnica en sala de musculación. En esa etapa descubrí que lo mío no era la docencia y menos aún, prepararme unas oposiciones. Nada más acabar la carrera, iniciaba mi camino a nivel profesional en una empresa de Barcelona referente del fitness. De técnica de actividades dirigidas y sala en menos de 2 años conseguía la plaza como Asesora técnica del Departamento Técnico de Fitness, me encantó la experiencia porque fue regular y unificar todos los criterios de contenido metodológico de todos los productos que la empresa ofrecía y coordinar a todo el equipo técnico con más de 150 en total, además me dio la oportunidad para seguir formándome en otras disciplinas como Pilates, Ciclo indoor, Gestión Deportiva… Sin embargo, Silvia, en un ¿despacho? renuncié a la plaza y pedí que me trasladaran como coordinadora de una instalación. Y, así estuve 2 años más buscando mi sitio, mi sueño, ¿Cuál? El crear el mío propio, con mis ideas, con mi pasión, y decidí marchar de la empresa después de casi 7 años de crecimiento en ella y no sólo marchar de la empresa sino de ciudad, a Granada.
Ciudad que me enamoró en unas vacaciones disfrutando de mis mayores hobbies, dar pedales, de ahí que lo primero que hiciera fuera comprarme una bici de carretera. Y así, envuelta en esas montañas cautivadoras seguía mi carrera profesional y personal trabajando en un gimnasio que se inauguraba y del que he sido responsable 16 años, el que me ha permitido seguir creciendo en todos los aspectos, como persona, como profesional, como madre, como deportista. Pero ahora ha llegado mi momento de despegar, de tener mi propio centro de entrenamiento porque más tarde o más temprano tenía que ser así. Y, con la misma pasión que hace 25 años, me levanto todos los días feliz por dedicarme a ello.
Nada me ha frenado en la vida para conseguir lo que me he propuesto, nada me detiene e incansable todos los días por mejorar, me apasiona que los demás se sientan felices consigo mismo y conmigo, que superen esas barreras o limitaciones que la misma sociedad nos intenta infundir.
Mi pareja, Óscar, también ciclista y deportista, me dice: “chiquilla lo que te gusta un libro!”, pero “qué necesidad tienes de meterte en ningún negocio” pero al final, lo entiende y me apoya en el nuevo camino que he escogido.